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Reflexión sobre internet


En estas ultimas semanas se está hablando muchísimo de la libertad de la informacion. En varios países, de manera distinta, se están verificando problemas en la circulaciones o manipulaciones de las noticias.
En Italia está pasando de manera fútil y ridícula con las historias de sexo y prostitución de Berlusconi, que toman la mayoría de las primeras páginas de los periódicos italianos mientras que el país se derrumba en crisis económicas o en problemas raciales o de retorno a cuestiones fascistas.
En otra parte del mundo, en Irán, la cuestión se manifiesta de manera mas grave, con muertos y faltas de libertad reales y concretas que casi están llevando a una guerra civil y a problemas internacionales a causas de las acusaciones de complot internacional.

En toda esa situación se ha insertado la discusión sobre la difusión de las informaciones a través de Internet. Hay quien dice que es la única manera que se pueden hacer circular los contenidos (y por eso muchos gobiernos estarían proponiendo leyes para controlar los contenidos de internet). Hay quien dice que la excesiva libertad permite manipular la información, llegando hasta a crear noticias falsas que favorezcan violencia o enfrentamientos (eso por ejemplo está pasando en el caso de Irán: hay muchos que afirman que la circulación de todas esas imagen esta apoyada por el servicio secretos israelí y Estados Unidos).

En todas estas disputas, nos preguntamos ¿ahora que es evidente que internet está provocando la misma revolución que provocó la llegada de la imprenta en 1457, como puede ser usado al servicio de la gente? La imprenta favoreció en el curso del tiempo una mayor alfabetización y culturización de las masas y fue en el periodo en que se pasó de la que se define época medieval a la época moderna.
Hoy, que estamos en tiempos de cambio y probablemente de paso a otra grande época de la historia de la humanidad, esa circulación virtual, no controlada, masiva y en potencia infinita ¿cómo cambiará nuestra cultura, nuestra mente? Y sobre todo, ¿es real que no hay un control?
¿O como siempre estamos a punto de asistir a la lucha entre las distintas formas de poder para controlar el medio, que podrán catalogar solo los que la verán desde lejos en los próximos siglos?

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Censura en Italia

Es notorio que la sátira puede decir más que la contra-política o el Periodismo, que en la mayoría de los casos nunca llega a poder expresarse libremente y que cuando lo hace, se encuentra arrinconado por las hegemonías, de manera que la información llega a una minoría de la población. Se sabe que cada palabra, expresión, pensamiento, a pesar de que se niegue, están sujetas a dialécticas de poder, a relaciones entre lo hegemónico y lo subalterno. Y también se sabe que desde siempre, la risa descarada de las máscaras es la que denuncia y enseña los mecanismos de poder a los que cada comunicación está subjeta y es por eso que en la literatura y en el teatro los personajes locos, los que tienen la “risa de pulcinella”, han podido hablar siempre de todo, denunciar y desvelar los engaños. Sin embargo, en el país de pulcinella, el mío, hace tiempo que se intenta terminar con esa posibilidad, y lo que ocurre es que un Estado que posee una de las Democracias más democráticas de Europa, amanece un día en que se censura – y digo censura y no oscurecer, (hay que empezar a dar a las palabras el valor que tienen)- a la página web de una persona, Sabina Guzzanti, que a través de la risa, mezclada con el justo enfado, ha denunciado una situación que ya se viene haciendo insostenible desde hace mucho tiempo.

Si, es así, esto está pasando en un país democrático en que se ha organizado una manifestación para ejercer el derecho a
disentir y en el que alguien ha ejercido su democrático derecho a protestar y donde “democráticamente” se ha ejercido el derecho a la censura…Democracia, aquel que da derechos a todos y que incluso permite que ladrones gobiernen un País y decidan sobre el derecho de expresión.

Hoy Italia ha amanecido así, ciega delante de lo que pasa, siempre más triste, siempre más atrás, y con una página web scurecida porque alguien ha denunciado una paradoja que es tan evidente que hasta se ve con ridículo. Si nos quitan el derecho a la risa, a hablar, a reivindicar, a la denuncia hay que empezar a preocuparse y a gritar fuerte para que se abran los ojos.

Esperemos que el dia de mañana amanezca con la página web de Sabina Guzzanti en su sitio, y esperemos que de alguna manera ese escándalo que se llama censura, abra los ojos y nos enseñe a disentir otra vez, en contra de ese Medievo cultural, político y social.